Javier M. Calvo es uno de los más importantes historiadores del noroeste madrileño. Actualmente elabora un ingente estudio sobre la Guerra Civil en el noroeste madrileño que plasma con gran dedicación en su blog de elaboración propia:
Frente de Batalla.
El ayuntamiento de Pozuelo no está cons ervand o la historia del municipio,nuestro pasado.Ya per mitió el derribe de un emparejamiento de fortines en la colonia Bularas,que databa de 1936 y se integraba en el plan Masquelet.Hace pocos días conocíamos que el Ayuntami ento de Pozuelo ordenó el derribe del muro de Huerta Grande.Ante este reciente atropello contra el patrimonio histórico-cultural,Javier M. Calvo se pronuncia:

VERGÜENZA
“Áreas de Planeamiento como “Huerta Grande” que
es a la que afecta esta actuación. Por motivos de seguridad se ha comenzado a derribar el muro que separa esta finca de la calle de Campomanes, y parece ser que se va a aprovechar esta circunstancia para ensanchar dicha calle, dotándola de dos carriles y una acera más ancha, por que la actual, en algunos tramos no permite siquiera el tránsito de una persona. Del mismo modo se ensanchará la salida hacia la carretera de Majadahonda y la de Boadilla, cambiando la ubicación de la parada del autobús que actualmente es muy conflictiva.” http://www.enpozuelo.es/noticias/2010/02/26/3961/obras-de-la-calle-campomanes-de-pozuelo-de-alarcon
No es la primera vez (ni lamentablemente será la última). Quizás, deberíamos de estar ya acostumbrados a este tipo de atentados contra el patrimonio histórico-cultural de nuestra zona, pero NO, no sólo no nos acostumbramos, sino que cada vez nos causa más repulsa, indignación y tristeza.
¿Cómo es posible que sigan sucediendo cosas así? ¿Cómo puede seguir habiendo unos responsables políticos tan brutos, insensibles e ignorantes? Resulta verdaderamente desesperante.
Hace pocos días, en Pozuelo de Alarcón, se ha cometido la increíble barbaridad de derribar uno de los vestigios arquitectónicos más antiguos con los que contaba el municipio. El tapial del siglo XVIII que rodeaba la finca de Huerta Grande ya no existe. Un mal día, el Ayuntamiento, saltándose a la torera todos los protocolos de actuación sobre patrimonio, bienes de interés cultural y arqueología, lo destruyó en pocas horas. Se ponía así fin a dos siglos de Historia. Una Historia a la que, lamentablemente, ya sólo podremos acercarnos a través de la memoria, la fotografía y los documentos escritos.
En junio de 2009, publicábamos en este blog una entrada con el título “Pozuelo de Alarcón”, donde reproducíamos parte de las memorias de Mateo Merino, uno de los combatientes republicanos que se encontraban en Huerta Grande durante la batalla de la carretera de La Coruña. En estas memorias, Merino nos hablaba de la casa de Huerta Grande, de sus trincheras, de los combates que se entablaban con las tropas franquistas parapetadas en la cercana Colonia de la Paz. Mateo Merino, recordaba también a sus compañeros y las diferentes sensaciones que aquellas jornadas únicas le causaron.
También hacía alusión al tapial que recientemente ha sido destruido. Nos hablaba de cómo se había convertido en parapeto, abriéndose en él aspilleras por las que poder disparar, y de cómo el fuego del enemigo tenía enfilados algunos puntos de la misma, convirtiéndolos en lugares sumamente peligrosos. Los restos de estas aspilleras, toscamente taponadas, seguían apreciándose en el muro, que también contaba con numerosos impactos de bala.
Hoy, todo eso ha desaparecido. La pobre justificación que se ha dado es que el muro estaba en muy mal estado y que por “motivos de seguridad” ha sido derribado. Es lo de siempre: primero se abandonan las cosas, despreocupándose del cuidado y conservación de las mismas (lo que debería de ser una de sus competencias y responsabilidades) y después, con la excusa del supuesto riesgo de que se derrumbe y pueda causar algún daño, se llevan las excavadoras y asunto terminado. ¡Que vergüenza!
Ahora, aprovechando tan “oportuna” circunstancia, se van a desarrollar una serie de obras. Si a todo esto le sumamos la tala incontrolada de los árboles del lugar y el hecho de que el Ayuntamiento ha comprado parte de los terrenos de Huerta Grande para destinarlo a uso público y privado, la jugada parece clara:
Blanco y en botella…
En los últimos días, algunas personas interesadas en el tema nos hemos ido acercando al lugar para comprobar in situ este último desatino. Allí, hemos evocado (como tantas otras veces) aquellos terribles días del invierno 1936/37, en que toda la zona se convirtió en un cruento campo de batalla, y en los que “Huerta Grande” (su casa, jardines y desaparecido tapial), tuvo un protagonismo de primer orden.
La Historia manifiesta su presencia d e difer entes maneras, y así, en el hoy desolado espacio que hasta hace pocos días ocupaba el tapial de “Huerta Gr ande”, ha n ido ap areciendo restos de aquellos días de guerra: balas, vainas, cartuchos, peines… Vestigios históricos que, en su inmensa mayoría, han terminado en alguna escombrera, sin tiempo de poder ser recogidos y catalogados.
En fin, lo de siempre. Una nueva e irreparable agresión al patrimonio histórico y cultural del noroeste de Madrid. Lamentablemente, nos tememos que no será la última.
Fotografías 1 y 2) Entrada de “Huerta Grande”, antes y después de ser destruida.
Fotografías 3 y 4) El tapial de “Huerta Grande” y el aspecto que muestra el lugar actualmente (foto de Guilpomad).